A ver qué pensaríais si un senador dijera que la televisión universal y gratuita, o sea la que llevamos viendo desde 1956 es una utopía y que lo que hay que hacer es hacer pagar a todo el que quiera verla. Pensaríais sin duda que se trata de un fartusco por llamar utopía a lo que existe realmente ¿no? Y además pensaríais que además de fartusco por decir fartuscadas probablemente está trabajando para las empresas de televisión de pago que pretenden cargarse esa universalidad y esa gratuidad para quedarse con el negocio sin competencia estatal. Pero es que además pensaríais que es un mentiroso, porque llamar gratuito a lo que se paga a base de bien con los impuestos universales de todos los ciudadanos. Y además si teneis en cuenta que su partido está haciendo esfuerzos sobrehumanos para cargarse la televisión pública, universal y gratuita justamente diciendo que no pretende hacerlo, pensaríais que además de fartusco y mentiroso el tipo ese es un bocazas. Pues exactamente eso es lo que acaba de hacer nuestro querido Jesús Aguirre, senador del Partido Popular por Córdoba y portavoz de Sanidad de la formación de la gaviota hija bastarda de un aguilucho vagamente imperial. Lo que ocurre es que tenemos que trasladar el ejemplo imaginario de la televisión a la realidad real de la sanidad española. Con lo que si lo de la televisión sería una putada, lo de la sanidad es directamente una canallada, porque eso supondría poner toda la potencia de fuego de fartusquidad, mentirosidad y bocacidad al servicio de un fin monstruosamente cruel: dejar sin cobertura sanitaria a todo el espectro social más desvaforecido, que no podría pagar a las empresas sanitarias, aseguradoras, hospitales privados y médicos de pago una vez destruida la supuesta utopía realmente existente. Lo que hoy es esa supuesta utopía perfectamente cumplida se convertiría por voluntad expresa de nuestro querido senador salmorejistaní y de los intereses de las empresas privadas que defiende en un moridero de pobres. Con lo que a lo de fartusco, embustero y bocazas habría que sumarle lo de mala persona. Pero mala, mala, mu mala persona. Y por mala persona arderá en el infierno ese que en el que cree por muchas hostias consagradas que se haya tragado en su vida, incluso si se las ha dado con todo el cariño su hermano el obispo de Bungo-bungo o como coño se diga. Por contribuir fehacientemente a a poner en peligro o a empeorar las vidas de cientos de miles de ciudadanos que no son de buena familia como él que puede pagarse una sanidad privada. Con el agravante de que su profesión primaria es la de médico y que se encuentra consecuentemente bajo los efectos del juramento hipocrático. Un doctor que engrosa la larga lista de doctores malvados con que la propia realidad compite ventajosamente con la literatura y el cine. Los Doctores NO de nuestras pesadillas.
Este sujeto ya apuntaba maneras de fartusco hace años cuando siendo presidente del Sacro Colegio de Médicos de Córdoba nombró colegiado de honor al arcángel Rafael, un ser mitológico asexuado y alado de la tradición católica, sellando con ello la confesionalidad ya manifiesta del organismo que presidía al hacer entrar en sus órganos de gobierno a una multinacional de productos religiosos que oferta unos principios éticos que están en juego en la arena política y que son así absolutamente privilegiados frente a sus contrarios. Como redomado faltador a la verdad tal vez le crezca la nariz, aunque buena falta le hace a esa patatita que tiene en medio de su orondo careto sobre ese bigote tipo chorro hormigas tan gracioso que me gasta,
Por su tremenda capacidad bocazas ya le han soltao en el partido un buen revés en toa la boca. ¡Pero ciérrala, cacho capullo! Con la que está cayendo y las hostias que le están lloviendo a su partido sólo con adivinar cuales son sus verdaderas intenciones va el tío este y dice que hay que decir la verdad y que hay que cepillarse de una puta vez lo que no es sino una utopía: la sanidad universal y gratuita. O sea una confesión en regla de que en la campaña han mentido como descosidos.
Está apañao el PP con espabilaos salmorejistaníes como los que tiene en nómina. Recordemos a su compadre el del aeropuerto de Córdoba al que tuvo que cerrar el boquijo el alcalde porque andaba bocaceando y anunciando la creación de otro aeropuerto.
Y COBARDÓN, que me acabo de enterar de que el sujeto se ha rajao y el lugar de mantener como su par lo que ha dicho ha reculao y pegao en tablas ha soltado con un hilillo de voz: que no, hombre que yo lo que quería decir es que mmmiiimmiiii mi mii miiii mii miiii.

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La cuestión no es que sea fartusco, que también, si no que dice lo que ha escuchado en los cenáculos políticos que frecuenta y que, como señalas, le han indicado que calle. Esto no quiere decir que los jerarcas del Pipiolino y de este Spin Doctor hayan abandonado semejantes ideas, más bien parece que las aplazan para mejor coyuntura.
En cualquier caso, la sección fartusqueril de La Colleja es un momio. Sin salir de nuestra metrópolis se puede ir rellenando sin problema que la mercancía se acabe.
Propongo la creación del premio Doctor Mengele de ética médica para los reformistas desatados.